El 2 de agosto de 2026 —dentro de menos de un mes— entra en vigor una de las partes del Reglamento Europeo de IA con más impacto directo sobre cualquiera que produzca contenido con ayuda de inteligencia artificial: la obligación de etiquetar de forma explícita lo que ha sido generado o modificado sustancialmente por IA.

El origen: el Artículo 50, no una ley española nueva

La obligación no viene de una ley española (todavía en tramitación), sino de aplicación directa del Reglamento Europeo (UE) 2024/1689 — el Artículo 50 exige que los proveedores de IA generativa informen a los usuarios de que un contenido ha sido creado artificialmente, y que ese marcado sea legible tanto por personas como por sistemas automatizados.
Es un "doble etiquetado": una marca técnica que sistemas de detección puedan leer, y un aviso claro y visible para cualquier persona que consuma el contenido.

No es «todo lo que toque IA», hay matices reales

Aquí está el punto que más confusión genera, y que conviene tener claro antes de agobiarse: la norma no obliga a etiquetar cualquier texto, imagen o vídeo que haya pasado por una herramienta de IA en algún momento del proceso. La obligación se centra en casos concretos:
chatbots, deepfakes, y contenido realista que podría confundir al usuario sobre si está viendo algo real o sintético. Si la intervención de la IA fue menor y no altera el sentido del contenido —por ejemplo, usarla para corrección gramatical o ayuda editorial estándar— no hace falta etiquetar nada.

Además, hay una distinción importante entre contenido «generado íntegramente por IA» y «asistido por IA» — cada uno con requisitos de divulgación distintos, algo que probablemente afecta a cómo cualquier creador que use IA como apoyo (guion, estructura, borrador) debería etiquetar su trabajo frente a quien genera un vídeo completo sin intervención humana real.

Calendario real: dos fechas, no una

El Digital Omnibus (acuerdo político del 7 de mayo de 2026) ha generado bastante confusión mediática con titulares de «la UE retrasa el AI Act» — pero ese aplazamiento afecta solo a los sistemas de «alto riesgo» (selección de personal, créditos, biometría), pospuestos a diciembre de 2027. La transparencia del Artículo 50, que es justamente la que regula crear contenido con IA, no se ha aplazado en absoluto y sigue entrando en vigor el 2 de agosto de 2026, con un plazo adicional hasta el 2 de diciembre de 2026 solo para el requisito técnico de marcado legible por máquina en sistemas ya en el mercado antes de esa fecha.

Las multas, y quién vigila en España

Las sanciones por incumplir transparencia u obligaciones de alto riesgo pueden llegar hasta 15 millones de euros o el 3% de la facturación mundial anual; para prácticas prohibidas, hasta 35 millones o el 7%. En España, la AESIA (Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial, con sede en A Coruña) es la autoridad de referencia encargada de vigilar el cumplimiento.

Cómo se etiqueta en la práctica

No hay un formato único obligatorio: la Comisión Europea ha promovido iconos gratuitos ("AI", «AI Generated», «AI Modified») de uso opcional, pero cualquier empresa puede crear su propio sistema visual siempre que sea claro y distinguible — nada de texto diminuto escondido en el pie de página o una etiqueta que parpadea un instante en un vídeo, eso no cumpliría el umbral legal. En un vídeo, un rótulo al inicio suele ser más claro que una nota al pie; en un podcast con voz sintética, la divulgación debería ir al comienzo del audio y en la descripción.

Por qué afecta también a creadores pequeños, no solo a grandes empresas

Un error común es pensar que esto solo afecta a plataformas grandes o empresas de más de cierto tamaño — en la práctica, el Artículo 50 es relevante para cualquiera que produzca contenido con IA generativa de forma pública, independientemente del tamaño del canal o la audiencia. Si usas voces sintéticas, avatares, o vídeo generado para redes o YouTube, esta normativa te afecta directamente, no solo a «las grandes plataformas».