Lo compré pensando en streaming y donde de verdad lo uso a diario es
en algo completamente distinto: automatizar tareas repetitivas del
trabajo y de mis propios proyectos. 15 teclas con pantalla LCD propia
que se han convertido en el atajo físico que ni sabía que necesitaba.

Más que un mando de streamer

El Stream Deck MK.2 de Elgato es, en esencia, un mando de 15 botones
táctiles con pantalla individual en cada uno, pensado originalmente
para cambiar escenas y controlar OBS mientras haces streaming. Pero esa
descripción se queda corta para el uso real que le doy: lanzar scripts,
cambiar entre perfiles de aplicaciones, abrir carpetas concretas,
disparar comandos SSH a mis servidores sin teclear nada — cualquier
acción repetitiva se convierte en pulsar un botón con su propio icono.

Eso último es la clave que hace que funcione de verdad: cada tecla
con su icono visual hace que no tengas que memorizar qué hace cada
botón, algo que con un teclado de atajos tradicional se te olvida a la
semana de configurarlo.

Se gana el sitio en la mesa incluso sin hacer streaming — es de las compras de "cacharro" que de verdad uso todos los días.

La app oficial, y su alternativa en Linux

La app de Elgato para Windows es sencilla de usar — arrastrar y soltar
acciones sin complicarte, con un catálogo amplio de plugins de terceros
para casi cualquier software popular. Pero como no me gusta depender
del software oficial para todo, y mi sistema principal es Bazzite,
también lo tengo funcionando con OpenDeck, un proyecto de
comunidad multiplataforma compatible con el mismo ecosistema de
plugins de Elgato.

OpenDeck funciona bien y cubre lo esencial, pero hay que ser honesto:
no tiene el mismo pulido ni todas las integraciones de terceros que
sí tiene la app oficial en Windows. Si tu flujo depende de algún plugin
muy específico, conviene comprobar antes si tiene soporte en OpenDeck.

Construcción y sensación de uso

Físicamente es sólido — base con soporte ajustable, teclas con buen
tacto táctil y respuesta inmediata al pulsar. Las pantallas LCD
individuales se ven nítidas incluso con iconos pequeños, y el brillo es
suficiente para verse bien en un escritorio con luz normal de casa, no
solo en penumbra de streaming.

¿Merece la pena el precio?

Aquí está el matiz real: el precio pesa si lo que buscas es solo "un
atajo de teclado con más pasos" — hay soluciones de software gratuitas
que cubren buena parte de esta funcionalidad sin gastar un euro, aunque
sin la comodidad de tener un botón físico dedicado y visual para cada
acción.