Llevo meses con Bazzite como mi distro principal de juego en el equipo de sobremesa, así que en cuanto Valve confirmó que SteamOS 3.8 amplía el soporte oficial más allá del Steam Deck, tenía que probarlo en la misma máquina (Ryzen 7 5700X3D + RTX 3060) para comparar de verdad, no de oídas.
La instalación, todavía con aristas
A diferencia de Bazzite, que está pensado desde el primer día para instalarse en cualquier PC, SteamOS en hardware de terceros sigue notándose como lo que es: un sistema diseñado para el Deck que Valve está estirando hacia fuera. La instalación funcionó, pero tuve que tocar más de la cuenta con drivers de NVIDIA de lo que me hubiera gustado — nada que un usuario con experiencia en Linux no resuelva, pero lejos del "enciende y juega" que sí tienes en el propio Deck o en Bazzite.
SteamOS en un PC de sobremesa se siente como visitar la casa de otro — todo está en su sitio, pero no es tu sitio.
Lo que sí convence
El modo Juego (Gamescope) sigue siendo lo mejor que hay para arrancar directo a la biblioteca de Steam sin fricción, y el rendimiento de Proton es, como era de esperar, excelente — al final es el mismo Proton que corre en Bazzite, así que los números de FPS entre ambos son prácticamente indistinguibles en los mismos juegos. Si lo que buscas es una experiencia tipo consola en tu PC, sin tocar nada de configuración de escritorio nunca, SteamOS te la da de fábrica de un modo que Bazzite tiene que replicar con capas añadidas (aunque lo hace bien).
Dónde Bazzite sigue ganando
El soporte de hardware de Bazzite, al estar construido sobre Fedora Atomic con el objetivo explícito de correr en cualquier PC desde el primer día, sigue siendo más maduro para equipos que no son el Deck. También gana en flexibilidad: el modo Escritorio de Bazzite se siente como un Fedora KDE normal y corriente, mientras que el de SteamOS todavía arrastra decisiones pensadas para una pantalla pequeña de mano, no para un monitor de escritorio.



