Entre Ghostty como terminal principal y las sesiones SSH constantes al VPS para trabajar con Claude Code, llevo años con tmux como multiplexor de referencia — sesiones persistentes que sobreviven a una desconexión, paneles divididos, todo lo que necesito. Zellij lleva tiempo posicionándose como el sucesor moderno pensado para quien encuentra la configuración de tmux demasiado críptica, así que le di una semana real sustituyendo tmux en mi flujo de trabajo con el VPS.
Lo que convence de entrada
Zellij funciona razonablemente bien nada más instalarlo, con layouts predefinidos y una interfaz que muestra los atajos de teclado disponibles en pantalla — algo que tmux nunca ofreció de fábrica, dejando la curva de aprendizaje enteramente a tu cuenta hasta memorizar los atajos. Los paneles flotantes y apilados son una función real que tmux no tiene de forma nativa, útiles para tener una terminal secundaria a mano sin reorganizar todo el layout.
tmux asume que ya sabes lo que haces y te deja completa libertad para romperlo todo. Zellij asume que estás aprendiendo y te lo pone más fácil desde el primer minuto — eso es una decisión de diseño, no una carencia.
El día a día
La configuración en KDL es más legible que la sintaxis de .tmux.conf, aunque significa aprender un lenguaje de configuración nuevo si vienes de años con tmux. La función de colaboración multiplayer en tiempo real —compartir una sesión con otra persona viendo y pudiendo interactuar simultáneamente— es genuinamente útil para explicar algo a un colaborador sin recurrir a compartir pantalla de otra forma.
Dónde tmux sigue ganando
Con más de 15 años de desarrollo, la estabilidad y el ecosistema de plugins de tmux siguen siendo más maduros, y la mayoría de tutoriales y scripts de automatización del sector siguen escritos pensando en tmux, no en Zellij. Si ya tienes años de músculo memoria con atajos de tmux, el coste de cambio es real y no trivial.



