La primera apertura física variable de un iPhone

El 18 Pro y el 18 Pro Max, presentados el 9 de septiembre y disponibles en España desde el 18, traen el cambio de cámara más real de los últimos años en un iPhone: apertura física variable en la cámara principal Fusion de 48MP, con seis aspas que controlan cuánta luz llega al sensor entre f/1.48 y f/4.0. Hasta el 17 Pro, la apertura de un iPhone era fija -- todo el control de profundidad de campo se simulaba por software. Aquí, por primera vez, es un cambio físico real, como en una cámara dedicada.

Para quien produce contenido en serio, el resto de la ficha acompaña: ProRes RAW, Apple Log 2 para gradación de color y Genlock para sincronización multicámara son herramientas de flujo de trabajo profesional, no marketing de cámara de móvil. La letra pequeña real está en que ProRes a la combinación máxima de 4K a 120fps exige grabación externa por USB-C a un disco -- el almacenamiento interno del propio iPhone no da para esa combinación exacta, así que quien quiera exprimir esa cifra necesita un accesorio más, no solo el teléfono.

Un detalle que vale la pena remarcar para quien compara Pro y Pro Max: las specs de vídeo son literalmente idénticas entre ambos -- la decisión entre uno y otro depende de tamaño de pantalla y autonomía, no de recortar capacidad de creación de contenido en el modelo más barato, justo al revés de lo que suelen hacer los fabricantes con su gama más cara

El precio en España (desde 1.469€ el Pro, 1.619€ el Pro Max) sube entre 150 y 200 euros frente al 17 Pro, y la prensa especializada lo atribuye a la escasez de memoria -- el mismo fenómeno que está disparando el precio de la RAM DDR5 en el mundo PC, no una decisión aislada de estrategia de Apple. Es un contexto que conviene tener presente antes de sorprenderse por la subida: no es que Apple haya decidido cobrar más porque sí, es que el componente que ha subido de precio en todo el sector también le afecta a ellos.

El teleobjetivo de 100mm con 4x óptico real, ampliable a 8x óptico-equivalente mediante recorte del sensor de 48MP, da un margen de zoom serio sin perder tanta calidad como el zoom puramente digital de generaciones anteriores. Combinado con la apertura variable, es la actualización de cámara más sustancial que ha tenido la gama Pro en varias generaciones -- no una mejora incremental de procesado, sino hardware nuevo de verdad.