El 4 de agosto se cerró oficialmente la venta de Electronic Arts a un consorcio liderado por PIF (el fondo soberano de Arabia Saudí), con Silver Lake y Affinity Partners —el fondo de Jared Kushner— como socios minoritarios. La cifra final, 210 dólares por acción en efectivo, valora la operación en 55.000 millones de dólares, la mayor compra apalancada (LBO) de la historia, superando a cualquier operación previa de este tipo en cualquier sector.
Quién controla EA a partir de ahora
El reparto de propiedad que ha hecho público el comunicado oficial de EA deja pocas dudas sobre quién manda: PIF se queda con aproximadamente el 93,4% del consorcio, Silver Lake con el 5,5% y Affinity Partners con el 1,1%. No es una operación de varios socios con peso repartido —es, en la práctica, una adquisición del fondo soberano saudí con dos socios minoritarios que aportan estructura financiera y relaciones, más que control real.
La cifra que de verdad va a condicionar los próximos años de EA no es el precio de compra, son los 18.000 millones de deuda que se queda el propio estudio
En una compra apalancada, la deuda que financia la operación no la paga el comprador de su bolsillo —la asume la compañía comprada. EA arranca esta nueva etapa con unos 18.000 millones de dólares de deuda nueva y un coste estimado de 1.800 millones anuales solo en intereses, una cifra que tiene que salir de algún sitio del negocio.
El propio consorcio ha comunicado a sus inversores de deuda un objetivo de ahorro de 700 millones de dólares al año, de los cuales 170 millones vienen etiquetados como "eficiencias organizativas" —la prensa del sector, con razón, lo ha traducido directamente como recortes de plantilla previstos.
En una compra apalancada, la deuda que financia la operación no la paga el comprador de su bolsillo —la asume la compañía comprada. EA arranca esta nueva etapa con unos 18.000 millones de dólares de deuda nueva y un coste estimado de 1.800 millones anuales solo en intereses, una cifra que tiene que salir de algún sitio del negocio.
Lo que no cambia mañana, y lo que probablemente cambie con el tiempo
Para quien juega a FIFA/EA Sports FC, Battlefield o Apex Legends, el día después del cierre no trae ningún cambio visible —los servidores siguen en pie, los estudios siguen produciendo lo que ya tenían en el calendario. El riesgo real no es inmediato: es la presión estructural de una compañía con una carga de deuda nueva y un objetivo de ahorro comprometido con sus prestamistas, que históricamente en este tipo de operaciones se traduce en más agresividad de monetización, menos apuestas arriesgadas y recortes de plantilla escalonados en los meses siguientes al cierre, no el mismo día.
Por qué merece la pena seguirlo de cerca
EA no es un estudio pequeño que pueda pasar desapercibido dentro de este tipo de reestructuración financiera —es una de las editoras más grandes del mundo, y esta operación marca un antes y un después en quién controla parte significativa de la industria del videojuego mainstream. Vale la pena seguir de cerca los próximos anuncios de resultados trimestrales y cualquier comunicado sobre reestructuración de plantilla, que es donde probablemente se empiece a notar el peso real de los 18.000 millones de deuda.



