Linus Torvalds lanzó el kernel Linux 7.1 estable el 14 de junio de 2026, medio día antes de lo previsto porque tenía vuelos largos por delante. En su anuncio a la lista de correo del kernel, describió la recta final del ciclo como tranquila —sobre todo actualizaciones menores de controladores, correcciones de red y ajustes de herramientas de trazado—, pero no dejes que ese tono calmado te confunda: bajo el capó hay cambios de peso.

El driver NTFS que llevábamos años esperando

La novedad que más va a notar el usuario de a pie es el nuevo driver NTFS, reescrito desde cero para mejorar drásticamente velocidad y compatibilidad con discos formateados en Windows. Si alguna vez has sufrido las tasas de transferencia lentas o errores de montaje de las implementaciones anteriores de NTFS en Linux, este cambio es directamente relevante para ti — especialmente si vives entre dos sistemas operativos, con dual boot o discos externos compartidos entre Windows y Linux.

Linux 7.1 combina dos cosas que rara vez van de la mano: limpieza radical de código legacy y una apuesta firme por la interoperabilidad.

Ojo, esto no significa que debas abandonar Ext4 o Btrfs para tu partición principal — sigue siendo un tema de interoperabilidad, no de sustituir tu sistema de archivos nativo.

Intel FRED: preparando el terreno para el hardware que viene

Se activa por defecto Intel FRED (Flexible Return and Event Delivery), una tecnología que mejora cómo el procesador gestiona las transiciones entre niveles de privilegio internos — no es una función vistosa de cara al usuario, pero sí importa para el rendimiento en plataformas de CPU más recientes. El beneficio más inmediato llega con Intel Panther Lake (donde debutó), con relevancia también para los futuros Diamond Rapids de Intel y Zen 6 de AMD.

Gráficas: Arc Battlemage y Radeon veteranas, cada una a su manera

Los usuarios de Intel Arc Battlemage van a notar una mejora real de rendimiento gracias a ajustes específicos en los controladores de vídeo. Y en el otro extremo del espectro, AMD no se olvida de quien sigue estirando la vida de hardware más antiguo: las GPUs Radeon veteranas (incluidas APUs «Sea Islands» como Kaveri) reciben mejoras de soporte que las mueven al driver AMDGPU moderno en vez de depender del driver Radeon legacy.

También hay arreglos concretos de audio para la Steam Deck OLED y mejor control de ventiladores en portátiles Lenovo Yoga — el tipo de detalle que no sale en ningún titular, pero que se agradece muchísimo en el día a día si tienes ese hardware exacto.

Limpieza radical: adiós al soporte de i486

Se retira definitivamente el soporte para procesadores Intel i486, una arquitectura de hace más de tres décadas. Esta limpieza, junto con la eliminación de protocolos obsoletos como ISDN, ha permitido borrar más de 138.000 líneas de código antiguo del árbol principal del kernel. No es solo cuestión de espacio: al quitar partes del código que ya casi nadie auditaba, se reduce la superficie de ataque frente a vulnerabilidades — una decisión de seguridad tanto como de mantenimiento.

Curiosamente, parte de la motivación para esta limpieza fue el aumento de informes de errores generados por IA sobre estos controladores apenas usados — una señal de los tiempos que corren en el desarrollo de software.

Cuándo lo verás en tu distro

Que el kernel esté «estable» no significa que lo tengas disponible ya mismo: cada distro lo integra y prueba a su propio ritmo antes de enviarlo a los usuarios mediante su gestor de actualizaciones. Los usuarios de Fedora pueden esperarlo relativamente pronto; en Debian, dependiendo de la rama, puede tardar bastante más — o no llegar nunca si usas una rama estable de ciclo largo.